Etapa 4

El reinado de Alfonso III introdujo una renovación arquitectónica y artística. Lo más destacable de esta época es la influencia mozárabe, que se debe a las repoblaciones realizadas al norte del Duero con gentes del sur de España.

Entre las construcciones de patrocinio regio realizadas en territorio asturiano figura el desaparecido castillo-fortaleza situado en Oviedo y el castillo de Gozón. En Oviedo se ha conservado la fuente de la Foncalada, único ingenio hidráulico conservado de la época altomedieval y generalmente atribuido a este monarca por tener tallada en la fachada la Cruz de la Victoria, insignia del monarca que aparece acompañado de varias inscripciones.

A pocos kilómetros de Villaviciosa, junto a la iglesia de Santa María de Valdediós (construcción del s. XIII) se levanta la iglesia de San Salvador de Valdediós, también llamado “El Conventín”. Se trata del edificio más representativo de los conservados de la etapa de Alfonso III y habría formado parte del conjunto palaciego al que se retiró el monarca tras haber sido desposeído del trono por su hijos. Se conserva la lápida fundacional de mármol, en la que figura el  893 como año de consagración por siete obispos.

Lo más llamativo es el pórtico lateral, añadido en fecha posterior a la construcción de la iglesia y que constituye un ejemplo excepcional en el arte asturiano. Éste guarda mucha relación con Santa María de Naranco pero, tanto la decoración escultórica como las celosías, las almenas del tejado y la propia nave lateral hacen referencia a la autoría de un maestro mozárabe. A la iglesia se accede por un vestíbulo con dos pequeñas estancias a los lados de función desconocida. Sobre la puerta hay una inquietante inscripción en tono amenazante, y no es la única en el edificio para quienes se atrevan a profanar tan sagrada construcción.

Este templo es de planta basilical y está formado por tres naves separadas por arquerías que reposan sobre pilares, que sirven de elementos modulares al igual que en San Miguel de Lillo. Tanto las naves como la cabecera tripartita se cubren con bóveda de cañón. Sobre las tres capillas se construyeron otras tantas cámaras ocultas, quedando sólo abierta al exterior la central a través de una pequeña ventana. La tribuna real se emplaza sobre el vestíbulo de acceso y está flanqueada también por dos estancias y abierta a la nave central. Muy reseñable es la decoración pictórica del interior del edificio, en la que destacan los motivos geométricos y la representación de las cruces, tan veneradas en el reino asturiano.

En el municipio de Santo Adriano, junto a la senda del Oso y sobre una antigua calzada romana, se encuentra el templo de Santo Adriano de Tuñón. Fue objeto de numerosas intervenciones desde el S. XII, pero sus pinturas murales constituyen los únicos testimonios de la presencia de pintores mozárabes en un taller del Prerrománico Asturiano.

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