Etapa 2

Alfonso II accede al trono en el año 791. Durante su largo reinado, asentará la sede de la Monarquía en Oviedo y establecerá la política-administrativa del Reino. En este periodo se realizarán importantes obras arquitectónicas como la desaparecida catedral de San Salvador o la iglesia-panteón de Santa María, ubicadas ambas en el solar que ocupa hoy día la Catedral de Oviedo. Muy cerca de ellas estaba la iglesia de San Tirso, templo del que sólo queda una ventana de tres huecos.

Otro edificio vinculado a esta etapa es la Cámara Santa, construcción rectangular ubicada al sur de la Catedral de San Salvador y que está formada por dos pisos sin comunicación entre sí. El piso bajo cubierto, con bóveda de medio cañón, está destinado a enterramientos y se conoce como la cripta de Santa Leocadia. El piso alto, dedicado a San Miguel, es el lugar destinado para albergar la Cruz de los Ángeles que el monarca mandó labrar en el año 808 y que constituye hoy día el símbolo de la ciudad de Oviedo.

El monumento más característico y completo que conservamos del reinado de Alfonso II es la iglesia de San Julián de los Prados o Santuyano, en Oviedo. Se trata de una iglesia basilical de tres naves y un pórtico a los pies. La cabecera es recta y está compartimentada con tres capillas cubiertas con bóveda de cañón. Destaca su transepto por su amplitud y gran altura, iluminado por una gran celosía, elemento muy utilizado en el arte asturiano para cubrir los huecos abiertos en los muros con grandes bloques de piedra calada creando formas de notable belleza. Encima de la capilla central se puede apreciar la llamada “cámara del tesoro”, una cámara oculta, abierta solamente al exterior a través de una ventana formada por tres arcos sobre columnas. Este elemento singular serviría como sujeción de la cubrición del edificio y es otra de las características más destacables de este arte.

Otro de los elementos más llamativos de esta construcción son las impresionantes pinturas murales distribuidas por sus muros interiores y organizadas en varios niveles superpuestos. Éstas se caracterizan por la ausencia de la figura humana, el uso reiterado de arquitecturas, cortinajes con espacios fingidos y el motivo de la cruz como símbolo de la monarquía asturiana.

Se atribuyen también a este periodo las iglesias de Santa María de Bendones y San Pedro de Nora, formalmente similares a la iglesia de Santullano pero objeto de múltiples discusiones debido a las reconstrucciones que han sufrido.

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